Anécdotas de viajes – Grecia

En nuestro viaje a Grecia decidimos visitar no solo su capital, sino también conocer dos de las islas mas conocidas. Estas son Mykonos y Santorini. Obviamente como en todos los viajes nunca falta alguna anécdota.

Anécdotas de viajes Grecia
Anécdotas de viajes Grecia

1) La primera anécdota de viajes es cuando el cuatriciclo que alquilamos nos dejó varadas.

Visitando Mykonos con una amiga decidimos alquilar un cuatriciclo ya que era la mejor forma de recorrer la isla. Cuando estábamos averiguando precios en los distintos locales que los alquilaban uno llamó nuestra atención. Obviamente fue el que decidimos alquilar y era el más barato que encontramos. Nos arrepentimos de esto después. Cualquiera que haya estado en Mykonos recordará la cantidad de subidas y bajadas que tiene. Pero justo todos los lugares que estábamos visitando no tenían tanta pendiente hasta que desde lo alto de la cima vimos una playa que no conocíamos y decidimos ir a verla.

El camino iba en bajada por una larga extensión, pero no nos preocupamos, ¿por qué deberíamos? Así que todo muy bien vimos la playa, comimos algo y decidimos irnos. Al empezar a subir por la cuesta notamos que al cuatriciclo le costaba bastante y que el motor hacia un ruido extraño. No nos preocupamos hasta que el cuatriciclo se paró completamente. Estaba aún prendido, pero no subía, y el ruido era todavía peor, no tenía potencia para seguir subiendo. Nos habían alquilado un cuatriciclo que no tenía la potencia suficiente para subir pendientes y menos llevando a dos personas.

El cuatriciclo en el que tanto habíamos confiado nos dejó varadas. En el medio de la nada misma, con un largo camino en subida por delante y sin saber bien donde estábamos ya que íbamos de un lado a otro sin seguir ninguna ruta especifica.

Estuvimos esperando horas hasta que en un momento pensamos que íbamos a tener que quedarnos ahí toda la noche. Estaba oscureciendo y estábamos casi sin esperanzas hasta que de repente un buen samaritano apareció en otro cuatriciclo. Lo gracioso era que este chico iba recién bañado todo perfumado jajaj, pobre, no sabía lo que le esperaba.

Le contamos la situación y le pedimos si por favor nos podía ayudar ya que fue la única persona que apareció durante mucho tiempo y no creíamos que fuéramos a tener otra oportunidad. Gracias a Dios nos ayudó, me pidió que vaya con él en su cuatriciclo y mi amiga iba manejando el nuestro y siguiéndolo ya que él iba a guiar cómo hacer para subir, ya que había que subir en zic zac para no forzar más el motor.

Estuvimos unas dos horas fáciles, ya que durante el trayecto el cuatriciclo se siguió parando muchas veces más y se notaba como al suyo también le estaba costando subir con dos personas arriba. Aclaro que no peso 100 kilos, soy delgada, pero evidentemente no todos los cuatriciclos están preparados para subir con más de una persona. Pero después de mucho esfuerzo, hacerlo transpirar y arruinarle sus planes a este pobre chico pudimos llegar a destino. Asi que solo quedó como un anécdota más de todas las anécdotas de viajes.

2)La segunda anécdota de viajes es cuando Un bus nos deja tiradas en el medio de la ruta.

Estábamos en la isla de Santorini, y parece ser que no solo el cuatriciclo nos dejó varadas en Grecia. Tuvimos otro acontecimiento también pero ahora en la otra isla. Estábamos en el colectivo yendo para otra parte de Santorini que estaba a más de una hora de distancia si mal no recuerdo. Estábamos sentadas y el acompañante o ayudante del chofer del bus pasaba vendiendo los boletos.

Cuando fue nuestro turno le dijimos donde queríamos ir así que pagamos el boleto y esperamos a llegar a destino. Durante el trayecto iba subiendo más gente. Después de un rato este señor pasa de nuevo por nuestro lado, pero le dijimos que ya teníamos el boleto. Nos pregunta a donde íbamos y le mostramos el ticket. A lo que su reacción fue comenzar a gritarnos y decirnos que nos habíamos pasado y perdido nuestra parada.

Bus anécdota de viajes
Bus anécdota de viajes

El colectivo estaba lleno y la gente miraba sin entender nada, obvio que nosotras tampoco estábamos entendiendo el porqué de su violencia. Seguramente por la reacción que tuvo este tipo muchos habrán pensado anda a saber qué, que tal vez no pagamos o que algo grave habíamos hecho porque sino no se entendía. Pero en realidad nuestro único delito había sido pasarnos la parada, nada más que eso.

No conocíamos la zona, son cosas que pueden pasar. Pero lo que no entendimos fue porque nos empezó a atacar y a gritar cuando habíamos pagado el boleto y no fue nuestra intención equivocarnos y pasarnos del lugar previsto. Así que básicamente paró el colectivo y nos echó. Nos dijo que teníamos que bajarnos y nos dejó tiradas en el medio de la ruta. Ni siquiera era una parada, sino que era en el medio de la nada. Ahora me da gracia, pero en el momento fue bastante dramático. No tenía ningún sentido la situación ni su reacción, evidentemente no tenía todos los caramelos en el frasco.

Así que nos quedamos tiradas en el medio de la nada misma. Así que decidimos empezar a caminar, y caminar por un rato. Era una zona que prácticamente no pasaban muchos autos. Así que estuvimos así por un rato. En el momento era bastante trágico y no pensamos que iba a ser una anécdota más de todas las que suelo tener en mis viajes.

Ruta anécdota de viajes
Ruta anécdota de viajes

Después de un tiempito y de mucho calor, paramos a descansar. Justo en ese momento vemos que venía una camioneta enorme. Al vernos ahí paró y nos preguntó si necesitábamos ayuda. Le contamos lo que había pasado y hacia donde íbamos y nos dijo que nos iba a llevar. Mas allá que no tenía que ir para nuestra dirección. Este hombre de unos 40 años no era griego, era un australiano que estaba de vacaciones en la isla. Así que gracias a él pudimos llegar a destino.

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